martes, 26 de septiembre de 2017

El referéndum de independencia de los kurdos en 6 claves


 Este lunes 25 de septiembre de 2017, los kurdos de Irak votan por su independencia. Un día que puede ser histórico para el futuro de Oriente Medio.

1.- Pero, antes de nada, ¿quienes son los kurdos?
Los kurdos son seguramente el mayor grupo étnico del mundo sin un Estado. Con una población de alrededor de 35 millones de personas, los kurdos habitan en una región dividida por las fronteras de cuatro países:

“Kurdistán del Norte” (en Turquía), alrededor de 17 millones de personas.
“Kurdistán del Sur” (en Irak), alrededor de 7 millones de personas.
“Kurdistán del Este” (en Irán), alrededor de 10 millones de personas.
“Kurdistán del Oeste”, también conocido como “Rojava” (en Siria), alrededor de 3 millones de personas.

(A estas poblaciones habría que añadir todos aquellos que viven en la diáspora alrededor del mundo).



2.- Este referéndum se celebra en el Kurdistán de Irak. ¿Cuál es la situación actual de los kurdos en Irak?
Desde octubre de 1991, el Kurdistán iraquí es una región autónoma, (de hecho, la única región autónoma de Irak). Tiene su propio ejército (los llamados “peshmerga”), tiene su propio presupuesto (pues vende el petróleo que se extrae en la región), tiene su propio parlamento, y controla sus fronteras de manera independiente al gobierno de Bagdad.

Uno de los grandes problemas de los kurdos de Irak es que no siempre han estado unidos. Entre 1994 y 1996 hubo una guerra civil dentro de la Región Autónoma del Kurdistán entre el “Partido Democrático Kurdo” (dirigido por Masoud Barzani) y la “Unión Patriótica del Kurdistán” (dirigida por Jalal Talabani). Como resultado de aquella guerra, cada uno esos partidos políticos acabó controlando una mitad del kurdistán iraquí.


 El referéndum de independencia del Kurdistán fue impulsado al principio por el Partido Democrático del Kurdistán. Finalmente la Unión Patriótica del Kurdistán también se unió a la llamada al referéndum.

Aunque todos los grandes partidos kurdos quieren la independencia, algunos dudan de que este sea el mejor momento para plantear un referéndum y creen que se trata más bien de una jugada política de Masoud Barzani para mantenerse en el poder.

3.- ¿Por qué quieren los kurdos la independencia?
En primer lugar porque son seguramente una de las mayores minorías étnicas sin Estado y llevan más de un siglo peleando por su independencia.

Al final de la Primera Guerra Mundial, cuando Francia y Reino Unido dividieron el Imperio Otomano, a los kurdos se les prometió un Estado propio. Pero al final acabaron divididos entre las fronteras de 4 países, siendo minoría en todos ellos.

La historia del pueblo kurdo está repleta de persecuciones y genocidios. Entre 1986 y 1989, más de 100.000 kurdos murieron en los ataques con armas químicas del ejército de Saddam. (El llamado “Genocidio de Anfal”).

Cuando en 2014 ISIS conquistó Mosul y el ejército de Irak huyó, los kurdos formaron la primera línea de combate contra el grupo terrorista. Ahora consideran que ha llegado el momento de que el mundo reconozca su derecho de autodeterminación.

4.- ¿Por qué el gobierno de Bagdad se opone al referéndum?
El gobierno central de Irak considera “sagrada” la unión territorial del país y se apoya en la Constitución para declarar ilegal el referéndum. “Si hay que votar sobre el futuro de Irak, deberán hacerlo todos los iraquíes, no sólo los kurdos”, ha declarado reiteradamente Haider al-Abadi, el Primer Ministro de Irak.

5.- Los territorios en disputa
Los kurdos y Bagdad no sólo están enfrentados por la posible independencia. Tampoco se ponen de acuerdo en “qué territorios” constituyen el Kurdistán.

En el siguiente mapa en rojo podéis ver los territorios que Bagdad considera oficialmente “región del Kurdistán”. En naranja los territorios que los kurdos también consideran suyos.


 El principal problema se encuentra en los alrededores de Kirkuk, pues es una región muy rica en petróleo.

La mayoría de los territorios en disputa están en control de las fuerzas kurdas. El referéndum se celebrará también en esas zonas, pero los resultados se publicarán por separado.

6.- Olvido internacional de los kurdos
Todos los países potentes en esta zona del mundo se oponen al referéndum kurdo. Irán y Turquía por miedo a que sus minorías kurdas reclamen también su independencia. EEUU y la UE porque creen que la independencia puede desestabilizar Irak.

Nos acordamos de los kurdos cuando los necesitamos para luchar contra ISIS. Ahora vuelven a estar olvidados.


Fuente:http://www.principiamarsupia.com/2017/09/25/el-referendum-de-independencia-de-los-kurdos-en-6-claves/

lunes, 25 de septiembre de 2017

El otoño se acerca

Gustav Klimt 1903

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre.


Ángel González

"No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una en la que posiblemente perdamos todos"

"Lo que hay que hacer es plantearse objetivos de lucha racionales en los que puedas movilizar a la gente y con los que puedas aspirar a ganar cosas, que bastantes cosas hay que ganar todavía", dice el historiador Josep Fontana
"Me es difícil no meter al PP en el rango de los malos. Pero, del otro lado, no pondría a todo el mundo entre los buenos"

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
El historiador Josep Fontana. ENRIC CATALÀ
 Josep Fontana (Barcelona, 1931) es uno de los historiadores de referencia en España, autor, entre otros, del libro Por el bien del Imperio. Una historia del mundo desde 1945, y profesor emérito de la Universidad Pompeu Fabra. Su relación con los libros, y su lectura, comenzó en su infancia: su padre tenía una librería de viejo. Su último libro es El siglo de la revolución. Una historia del mundo desde 1914. La entrevista se realiza por teléfono, un aparato que detesta, y más para conversar sobre política, historia y Cataluña.

¿Qué pasará a partir del 2 de octubre si tenemos en cuenta la historia de España?
 Lo peor que puede pasar es que algo que empezó mal acabe peor, pero si quieres decir en términos de la situación política, nada de nada. Si hay algo que me parece escandaloso en lo que está sucediendo es que el PP esté agitando la opinión pública española diciéndoles que la celebración de una consulta implica después la secesión de Cataluña cuando sabe que esta secesión es imposible. Es imposible porque implicaría que el gobierno de la Generalitat tendría que pedir al Gobierno de Madrid que tuviera la amabilidad de retirar de Cataluña al Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional, y renunciar pacíficamente a un territorio que le proporciona el 20% del PIB. Es un escenario imposible. Pensar que esto puede suceder es una estupidez. Entonces, ¿a qué viene crear un clima próximo a la guerra civil con esta excusa?

¿Se puede decir que los países que han logrado la independencia lo consiguieron a través de una negociación checos y eslovacos–, la guerra o aprovechándose del hundimiento de un imperio como el soviético?
Chequia y Eslovaquia fueron un caso excepcional. A los checos les estorbaban los eslovacos. Se pusieron de acuerdo en liquidar una unión que era bastante ficticia. El hundimiento soviético se aplica en los casos de las tres repúblicas bálticas y de Ucrania. El asunto de la guerra es más complejo. El único caso real de independencias en lo que llamamos Europa central y occidental es el de Yugoslavia. Allí hubo un pretexto legal. Se dijo que aquello no era una nación sino una federación, por tanto, la cosa era distinta. A Alemania le interesaba la independencia de Eslovenia, que era su satélite económico. No esperó siquiera a ponerse de acuerdo con la UE para forzar las independencias de Eslovenia y Croacia. El asunto se resolvió con los bombardeos de la OTAN. Es decir, las independencias de Croacia, Bosnia-Herzegovina y Kosovo se alcanzaron con los bombardeos de la OTAN. No me parece que sea un precedente útil para aplicar en ningún otro caso.

Hay otro precedente, el de Montenegro. Su referéndum de independencia lo organizó la UE, en concreto, Javier Solana. Impuso dos condiciones: una participación por encima del 50% y un "sí" superior al 55%. Tuvieron ochenta y tantos por ciento y el 55,9%.
Era un caso que se presentaba en una situación como la de Serbia, prácticamente desintegrada y con muchos problemas externos e internos. Por lo que representa Montenegro respecto a Serbia no se puede comparar con los que representa Cataluña respecto al Estado español.

¿Sirven los casos de Escocia y Québec: referendos pactados con unas condiciones claras?
Sí, pero como en ninguno de los dos casos se ha llegado a tener que plantearse el problema de una separación, es difícil saber cómo se habría negociado. El nuestro es distinto: pensar que va a haber en Madrid un gobierno dispuesto a plantearse una negociación de separación respecto de Cataluña es una idea fantasmagórica.

Podemos estar así otros diez años, en conflicto permanente.
Pues sí. Es un conflicto que…, vamos a utilizar el tipo de conceptos que utiliza Rajoy, lleva 500 años y que ha empeorado seriamente. Es un conflicto que podía haber encontrado un camino mejor, pero hay que recordar que el ascenso del soberanismo empezó en 2010 con la salvaje destrucción de un Estatuto que había sido aprobado por el Parlamento catalán. Supongo que el PP se lo cargó para obtener votos, que debe ser el motivo por el que ahora impulsa este clima de confrontación. Aparte de para conseguir votos, que le son bastante necesarios, le sirve también para que se olviden de los problemas de la corrupción.

El soberanismo ha conseguido en estos años dos cosas importantes: que la posibilidad de una Cataluña independiente esté constantemente en los medios de comunicación, es algo que se ve como una opción al plazo que sea, corto, largo o muy largo, y que cada vez hay más gente que acepta que la única solución es un referéndum pactado.
Lo que se estaba planteando para el 1 de octubre, y que muchos defendemos teniendo en cuenta que una secesión en los términos actuales es imposible, era una consulta que como mínimo permitiera a la gente expresar su opinión. Expresar sus quejas sobre muchos años de mal gobierno. Buena parte de todo esto nació por la ofensa del Estatut y como rechazo de las políticas aplicadas para la salida de la crisis. Había un malestar profundo, un sentimiento de maltrato especial. Había motivos que justificaban que se dejase por lo menos expresar esta opinión.

Hay que recordar que cuando se hizo una votación el 9-N no pasó nada, que es lo mismo que podía haber sucedido si eso se hubiese encauzado de manera civilizada, si se hubiese considerado como un punto de partida para empezar a encontrar vías de negociación para solucionar el descontento. Pero no hay ninguna intención de esto. En el fondo, al PP le interesa la confrontación. Está presentando esto ante la opinión española como una agresión que les afecta a todos, que puede afectar a sus pensiones, a sus subsidios. Todo eso siempre le ha sido rentable. Tengo pocas esperanzas de arreglo a corto o a medio plazo.

Ortega y Gasset decía que el problema catalán es irresoluble, pero también parece que lo es el problema español: encontrar un encaje que satisfaga a todos.
No sé si se puede encontrar un encaje de Estado que satisfaga a todos, entre otras cosas porque eso implicaría también el encaje de una sociedad. Una de las cosas que me sorprendió es ver que entre los más entusiasmados con un proceso secesionista figurara gente que he conocido, jóvenes de 20 a 30 años con una muy buena carrera universitaria, con másteres, etc., que a todo lo que pueden aspirar es a un trabajo poco más que de becarios y con sueldos miserables. Esos jóvenes han llegado a creer que un cambio, cualquier cambio, no puede ser a peor. Por eso hay también un elemento de encaje social. No diría que el tipo de política que aplica el PP sea como para conseguir entusiasmos de una parte importante de la sociedad española. Creo que hay muchos problemas en los que tendría que pensar, porque le afectan. Pero crear un objetivo de lucha como este le resulta rentable para las próximas elecciones.

El Estado español, sobre todo en el siglo XX, ha confundido ser fuerte con ser autoritario, que no es lo mismo, ¿no?
Para ser fuerte necesitas consenso, necesitas una política que te de consenso. Cuando se ha intentado aplicar en España una política que implique consenso han venido las reacciones para evitarlo. Tenemos una dramática historia, que es la historia de la Segunda República, que anda todavía tirada por los suelos, denigrada para justificar lo que se hizo y para volver a marcar el reloj hacia atrás.
Me asombra que los partidos piensen poco en estos momentos con serios problemas globales. Hay un empobrecimiento y debilitamiento de una gran parte de España que debería empezar a alarmarnos. Amigos míos que viven en Galicia me explican que muchos pueblos se mantienen con viejos que viven de las pensiones y de lo que cultivan en el huerto. Hace poco otro amigo, que volvía de Salamanca, estaba asombrado de cómo esta cerrando el comercio en el centro alrededor de la plaza Mayor. Salamanca está perdiendo población. Hay un problema que afecta a Galicia, a buena parte de Castilla y León y a Extremadura, que es un problema de debilidad y de empobrecimiento que no parece preocupar a nadie.

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
Josep Fontana Enric Català
 ¿Se puede decir que estamos ante un conflicto de legitimidades en el que las instituciones del Estado no tienen el prestigio necesario, como el Tribunal Constitucional?
El Tribunal Constitucional se crea de una manera para que su composición esté determinada por las cúpulas de los partidos dominantes, fuera de la capacidad de actuación de la opinión pública. Este país ha tenido, por lo menos desde el 23-F, un gobierno turnante de dos partidos que se han puesto de acuerdo siempre que ha convenido y para lo que ha convenido. Hemos visto de qué forma han ido evolucionando los viejos líderes, del Felipe González revolucionario a lo que acabó siendo. Aquí hay un problema que muchos no quieren reconocer, que la forma con la que se estableció el pacto en la Transición no daba muchas garantías. Todos creímos que aquello era un comienzo y que a partir de allí las cosas se irían adecuando a la realidad, pero no parece que haya sido así.

Cataluña también tiene problemas que han provocado el empobrecimiento democrático de sus instituciones. Y tiene un problema grave de corrupción, igual que el resto de España.
Y tanto.

Es decir que la ilusión de pensar que ‘si nos independizamos, todo será maravilloso’ no tiene una base de realidad, parte de una situación igual de contaminada.
Pero están los que piensan en la posibilidad de una independencia inmediata y los políticos que se apuntaron para ganar votos. Hay gente que ha acabado asumiendo que ese es su papel histórico, y que si tienen que sacrificarse se sacrificarán. Hay otros que no, otros que se lo plantean seriamente. Y está la gente de la CUP: un partido revolucionario que está haciendo un papel extraño que no les corresponde dentro de una política parlamentaria. Son gente joven que en su actuación en los municipios ha sido muy limpia. Su hora es para el momento en el que haya una situación revolucionaria que permita crear una sociedad diferente. Luego están una parte de esos desesperados que han llegado a creer que con la independencia se podían resolver las cosas.

Tengo experiencias espectaculares, como la de un viejo dirigente corrupto que se acercó un día en el que había dado una conferencia sobre los problemas de la sanidad pública y mostrado mi sorpresa de que los políticos no se preocupasen por estas cosas. Se acercó y me dijo sonriente: "Con la independencia se solucionará todo". Pienso que creía que eso incluía también sus problemas personales.

No vamos a hacer una historia de buenos y malos. En todo caso, me es difícil no meter al PP en el rango de los malos. Pero, del otro lado, no pondría a todo el mundo entre los buenos. Hay gente que ha llegado a adquirir una fe. Un día conversaba con un periodista, le decía lo mismo que te he dicho, que no podías ser independiente si tenías dentro el Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional, y pregunté, ¿qué pasará? Él respondió: "Intervendrá Europa". Es la fe en un milagro que pueda resolverlo. No es una situación fácil. No digo que esta sea una batalla entre buenos y malos, pero es una batalla en la que posiblemente perdamos todos.

Además de los problemas de España, la falta de una estructura sólida del Estado, la pérdida de los restos del imperio en 1898, y lo mucho que afectó a Cataluña y a su industria, estamos viendo la pérdida del prestigio de las élites tradicionales políticas y económicas.
Ha sucedido a escala europea y, diría, mundial. Es lo que explica la elección de [Donald] Trump frente al viejo aparato del Partido Demócrata. Es algo que se está produciendo en muchos lugares. Eso que cuando empezó a producirse se llamó el populismo, que es donde se mete todo lo que estorba. Tony Blair, que sabe bien de qué habla, dijo que se estaba perdiendo un sistema que funcionaba gracias al prestigio de unas élites que se intercambiaban en el poder, derecha e izquierda, y que podían mantener esta sociedad unida, pero que estas élites estaban perdiendo su prestigio y a saber lo que saldría de aquí. No hay que ver más que la situación de Gran Bretaña o lo que ha pasado en Francia con el Partido Socialista. Aquí todavía no, aquí hay un inmovilismo difícil de interpretar. Permite mantener el sistema de bipartidismo turnante, que parece que va a aguantar un tiempo, hasta que la gente no pueda resistir más.

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
Josep Fontana. Enric Català
 Parece que hay más táctica cortoplacista que estrategia. Si hubiera estrategia no se atacaría tanto a Podemos y Ada Colau. Representan un puente, dividen al independentismo exprés.
Y eso es lo que les preocupa. En el caso de Colau y de la gente que va con ella están jugando lo más sensatamente que pueden. Cuando se presentó a las elecciones municipales, que parecía una insensatez, fui de los que les apoyó porque eran lo más limpio que había. Son gente que quiere, como quiere la mayoría, que se deje opinar a la gente, que creen que no es sano que te impidan expresar tu opinión poniéndote un policía delante, pero que por otro lado saben que no tiene sentido jugársela más allá en una opción que no puede producir más.

Lo que hay que hacer no es resignarse, lo que hay que hacer es plantearse objetivos de lucha racionales en los que puedas movilizar a la gente y con los que puedas aspirar a ganar cosas, que bastantes cosas hay que ganar todavía. Me parece que su actitud es sensata. Es evidente que en la medida que amenazan al sistema establecido, causan molestias y les quieran dejar al margen.

En el fondo es una lucha de élites, ¿no? La élite, digamos, española que nace del siglo XIX y del franquismo, que es la élite económica que maneja política y todo esto.
Pues sí.

Que no quiere repartir ese poder centralizado con las élites de la periferia.
No solamente se trata de las élites de la periferia, porque las de la periferia están metidas en el tinglado contra todos. Si hay alguien aquí al que no le interesa esto del secesionismo son las grandes instituciones financieras como La Caixa y el Banco Sabadell. Al fin y al cabo, se dice que Ciudadanos fue una invención, por lo menos que la idea la tuvo el presidente del Banco Sabadell. Y en todo caso, el señor [Albert] Rivera no deja de ser un funcionario en excedencia de La Caixa. Por lo que se refiere a las élites, ya les va bien lo que hay. Serían otros sectores, tal vez el empresariado, pero es una cuestión que habría que analizar con cuidado.

El único que se ha ganado dinero fuera de la élite dominante, cuya riqueza en muchos casos procede del franquismo, es Amancio Ortega.
Sí, el caso de Amancio Ortega es especial. Supongo que se debe a que gran parte del dinero lo ha hecho fuera. Pero también hay otros que se han ido al garete. Buena parte de lo que era la gran industria vasca se fue a pique, casos como el de Abengoa en Andalucía. Es este sistema nuestro el que sacrificó los recursos que debían haberse destinado a los servicios sociales. Los sacrificó para el rescate de la banca, que consideró más importante. Hay una cosa escandalosa, que se puede observar con facilidad: hasta qué punto se han ido reduciendo los impuestos de las grandes empresas y las grandes fortunas, de qué forma los grandes negocios escapan a las obligaciones que son las que permiten que el Estado pueda proporcionar servicios. Es una cuestión que implicaría examinar la responsabilidad del aparato político, la de los viejos dirigentes de la izquierda como Felipe González que están perfectamente integrados en este negocio.

Las últimas veces que las élites mundiales perdieron el control, en 1910 y en 1930, tuvimos una guerra mundial. Hace unos días el jefe de la OTAN dijo que vivíamos en el momento más peligroso de los últimos 20 años. ¿Estamos tan mal?
Es una situación difícil porque depende de muchos factores. Depende de quién manda en Washington. Hubo un momento en el que Trump y su equipo, incluyendo a ese loco peligroso llamado Steve Bannon, parecían fijar las reglas, pero muy pronto aparecieron los militares y empezaron a tomar el control. Entre las cosas importantes está saber quién va a tomar las decisiones básicas de la relación con Rusia, de la relación con China y, sobre todo, lo que se debe hacer o no hacer en el Oriente Próximo.

Hay un enigma del que no sabemos lo suficiente: cuál es el peso de lo que pudiéramos llamar el poder político de Trump y su gente, que parece más bien débil, y cuál es el poder efectivo de los militares, que parece que sigue siendo mucho. Espero que se lo piensen mucho antes de llegar a una situación catastrófica, porque esta vez sería terrible. Por otra parte, las élites no tienen nada de qué quejarse en EEUU. Tampoco las élites económicas en Europa.

Lo que le interesa a la Alemania de la señora [Angela] Merkel es que los bancos alemanes sigan cobrando los intereses de los préstamos concedidos al sur de Europa, aunque sea desangrando a Grecia. No veo un motivo para crear inestabilidad. Digamos que el negocio de momento no les va mal. Hay amenazas, existe el problema de que vivimos en una economía sobrecargada de deudas, pero eso, en todo caso, puede provocar otro 2008. Es otra cuestión que nos lleva lejos de donde empezamos.

¿Se puede comparar lo que se está viviendo en Cataluña con el Brexit, donde hubo muchas emociones en juego además de muchas mentiras por ambos lados?
Hay cosas que son verdad. Hay que recordar que el dirigente que convocó el Brexit esperaba que no saliera. La prueba es que [David] Cameron dimitió después. El Brexit fue un voto contra las élites gobernantes, un voto basado en la falta de confianza en el Gobierno de Londres. Votaron campesinos, gentes de todos los rincones rurales, del mismo modo que en EEUU votaron por Trump. Personas que se sentían abandonadas, que habían dejado de creer en sus gobernantes y por eso votaron contra ellos. El caso de aquí es más complicado. ¿Hay mentiras en todos los lados? Evidentemente que las hay, faltaría más.

El historiador Josep Fontana. / Enric Català
Josep Fontana. Enric Català
 Entre los elementos que mencionó por los que no puede haber independencia a corto plazo, hay otro fundamental: falta apoyo internacional. ¿Sería más fácil si tuviera detrás a EEUU, Francia, el Reino Unido, Alemania?
Es lo que decía, en el caso de Yugoslavia primero fueron los intereses de Alemania, y después, los aviones de la OTAN los que, bombardeando Belgrado, acabaron forzando que aceptasen las reglas del juego que había fijado Bill Clinton. En el caso de aquí, no lo hay aquí, más bien al contrario. No hay más que ver una cuestión importante que abona el sentido que lo que digo. Las grandes empresas no se han sentido afectadas por lo que está sucediendo, no creen que vaya a haber un cambio radical. A [Luis] de Guindos se le escapó el otro día que la inversión se mantenía sin ningún problema. No existe esta presión, no existe esa esperanza que tenían o tienen unos cuantos de que si hubiera un voto favorable espectacular, Europa intervendría.

Miquel Buch, presidente de los municipios catalanes, reaccionó ante la afirmación de que en caso de independencia Cataluña saldría de la UE, con esta frase: "Ellos se lo pierden".
Eso lo puede decir la CUP. Para ellos, es coherente porque su programa dice: independencia y socialismo. Les importa un cuerno la UE, pero eso es otra cuestión. Para que se vea hasta qué punto las cosas son…, uno de los últimos planteamientos de [Carles] Puigdemont es que después del referéndum habría que negociar con España, pero no con Rajoy. ¿Qué hay detrás de esto, la idea de que el referéndum va a producir un cataclismo y va a cambiar el Gobierno español? Bueno, es seguir esperando esta especie de milagro que va a resolver lo que no tiene resolución.

¿Cómo se lo tomará la gente que cree que el día 2 va a haber una independencia automática cuando se dé cuenta de que no es así?
Hace mucho tiempo que sostengo, en los medios en los que he podido sostenerlo, que si me preocupaba esto era porque podría producir una decepción cuando lo que había que haber hecho era seguir luchando pero luchando por objetivos que fueran alcanzables.

No sé lo que va a pasar. Lo peor puede ser que el daño más grande no lo haga la decepción de la gente, sino hay que saber qué es lo que va a acabar haciendo el señor Rajoy, que parece empeñado en hacer todo lo posible para seguir irritando al personal. Puede pasar cualquier cosa.

Lo peor que puede pasar es que haya un muerto. Eso deja una herida que no se cura. La incompetencia o no sé si la voluntad deliberada de llevar las cosas a una situación tensa es tan grande que lo que me temo no es lo que pueda hacer la gente del procés, vamos a ver, aquí la gente que parece más empeñada, como la gente de la CUP, no tienen armas escondidas ni van a tirar bombas; lo que tengo miedo es lo que puede hacer el señor Rajoy.

¿Cuáles serían los objetivos factibles a corto y medio plazo en los que habría que centrarse?
Creo que hay que luchar por recuperar elementos de autogobierno, más que de autogobierno le diría que de autoadministración. Muchas de las inversiones previstas que salen de los presupuestos no se han acabado de hacer, o son gestionadas por entes como Adif o Aena, que son nefastos en la forma en que actúan. Hay que empezar ganando espacios de autoadministración, en espacios de autogobierno, y en eso sí que hay una batalla en la que se puede ir paso a paso tratando de conseguir cosas.

¿Es optimista a partir del día 2?
Es difícil ser optimista; y sobre el día 2, nada optimista. Mi esperanza es que después de cada garrotazo la gente acaba recobrando el sentido común. Tengo una gran esperanza en eso que si quiere podemos llamar de manera retórica "el pueblo catalán", pero que voy a llamar la gente. Los que han ido a una manifestación contra la guerra de Irak o contra el Tribunal Constitucional son la gente de mi barrio. Tengo una gran esperanza en la capacidad de la gente para recuperarse y volver a ponerse en pie.


domingo, 24 de septiembre de 2017

Más de 100.000 personas apoyan la marcha de Mélenchon en contra de la reforma laboral de Macron

Organizada por la Francia Insumisa, esta manifestación consolida a Jean-Luc Mélenchon como el principal opositor a las políticas neoliberales del Gobierno francés.

Miles de manifestantes escuchan el discurso de Jean-Luc Mélenchon, en la manifestación contra las reformas laborales del Gobierno de Emmanuel Macron. EFE / EPA / YOAN VALAT
Miles de manifestantes escuchan el discurso de Jean-Luc Mélenchon en la manifestación contra las reformas laborales de Gobierno de Emmanuel Macron, esta tarde, en la Plaza de la República de París. EFE / EPA / YOAN VALA
 Una marcha en contra del “golpe de estado social”. Bajo este lema, la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon (republicano y social-ecologista) ha hecho una demostración de fuerza en contra de la reforma laboral aprobada el viernes pasado. Entre 150.000 (según los organizadores) y 30.000 personas (según la policía) se han manifestado este sábado por la tarde en París en contra de las políticas de austeridad del presidente francés, Emmanuel Macron. Es la manifestación más numerosa de las celebradas hasta ahora en la capital francesa en contra de la reforma laboral.

Tras las movilizaciones sindicales del 12 y 21 de septiembre, un movimiento político, la Francia Insumisa, se encargó esta vez de impulsar la protesta. Su asistencia notable cumple con las expectativas y resulta superior a las 120.000 personas que participaron en la marcha del 18 de marzo, que dio el pistoletazo de salida a la campaña de Mélenchon para las presidenciales, en las que obtuvo el 19% de los votos. Con la manifestación de este sábado, la Francia Insumisa se consolida como la principal fuerza de oposición a Macron.

"Esta marcha es un signo de una potencia extraordinaria enviado al país y a los asalariados”, ha proclamado Mélenchon desde la Plaza de la República. Según ha declarado el líder de la Francia Insumisa, “nos dirigiremos a las organizaciones sindicales para que lideren el combate”. Este antiguo militante socialista ha anunciado, asimismo, la organización el sábado que viene de una nueva manifestación.
El líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, en el discurso ofrecido al final de una manifestación contra las reformas laborales del Gobierno en París. REUTERS / Philippe Wojazer
El líder de la Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, en el discurso ofrecido al final de una manifestación contra las reformas laborales del Gobierno en París. REUTERS / Philippe Wojazer
 Divididos y menos movilizados que en la primavera del año pasado, los sindicatos no han conseguido impulsar la movilización en contra de la reforma laboral de Macron, a pesar de que esta medida facilita los despidos y amenaza con precarizar el mercado laboral francés.
“Quiero que mis hijos tengan la posibilidad de encontrar un puesto de trabajo que no sea precario”, asegura desde la cabecera de la manifestación Sabrina Roux, 38 años, en el paro. Según esta antigua votante socialista y de los verdes, “la Francia Insumisa es el único partido al que se le escucha y que se opone a las políticas del Gobierno”. Como ella, el 45% de los franceses, según un sondeo de Ifop, consideran que Mélenchon es el principal opositor a Macron.

¿Cómo ha conseguido la Francia Insumisa liderar la oposición?

“La Francia Insumisa se ha erigido en la principal fuerza de oposición gracias a sus acciones realizadas en la Asamblea Nacional durante los últimos meses”, explica el analista político Thomas Guénolé, que ha adherido recientemente este movimiento. Según este experto de las izquierdas altermundialistas, el grupo parlamentario de la izquierda insumisa, que cuenta con sólo 17 diputados, ha sabido “realizar acciones espectaculares que han tenido un gran eco mediático”. Por ejemplo, el hecho de asistir a la primera sesión de la Asamblea Nacional sin corbata, como es tradición, o traer una bolsa de la compra con productos cuyo coste era de cinco euros y así protestar en contra de la bajada de cinco euros mensuales de las ayudas al alquiler.

“El grupo de la Francia Insumisa es el más coherente de la oposición”, defiende el politólogo Fabien Escalona. Este especialista de la socialdemocracia europea recuerda la situación crítica en la que se encuentran las fuerzas tradicionales del bipartidismo francés: la derecha republicana y el Partido Socialista. “Los socialistas dicen que están en contra de la reforma laboral, pero la mayoría de sus diputados votaron a favor o se abstuvieron durante la sesión de investidura”, añade. Tras haber anunciado este martes la venta de su sede histórica de la calle Solférino de París, el socialismo francés está inmerso en un longevo proceso de refundación que concluirá con la celebración de un congreso nacional en febrero del año que viene.

Una manifestante pone un cartel que reza 'Mamá, Macron no quiere que estudie. Revolución urgente', esta tarde, en la marcha convocada por la Francia Insumisa de Mélenchon contra la reforma laboral del Gobierno francés. REUTERS/Philippe Wojazer
Una manifestante porta un cartel que reza "Mamá, Macron no quiere que estudie. Revolución urgente", esta tarde, en París, en la marcha convocada por la Francia Insumisa de Mélenchon contra la reforma laboral del Gobierno francés. REUTERS/Philippe Wojaze
 Además, la emergencia de la Francia Insumisa se beneficia de la resaca electoral que todavía arrastra el Frente Nacional, tras su derrota en la segunda vuelta de las presidenciales, el 7 de mayo. Fuertemente dividido entre sus facciones xenófobas y las euroescépticas, la formación de Marine Le Pen (ultraderecha) recibió un duro golpe este jueves con la dimisión del vicepresidente del partido, Florian Philippot.

Considerado como el responsable de la estrategia de “desdiabolización”, Philippot había tenido la astucia de apropiarse de una parte del argumentario de la izquierda y así seducir las clases trabajadoras. “La marcha de Philippot es una excelente noticia para la Francia Insumisa”, afirma Guénolé, quien recuerda que “uno de cada tres votantes del FN tienen una buena imagen de Mélenchon”. 

Un manifestante tiene una bandera francesa y un logo de la Francia Insumisa que dice: 'Resistencia'. REUTERS / Philippe Wojazer
Un manifestante tiene una bandera francesa y un logo de la Francia Insumisa que dice: "Resistencia". REUTERS / Philippe Wojazer
El riesgo de la división de la izquierda francesa.
“Macron hubiera preferido que su principal opositor fuera el Frente Nacional, ya que se trata de un proyecto deslegitimado”, explica Escalona. A diferencia de la extrema derecha, la Francia Insumisa tiene la capacidad de tejer alianzas con los movimientos sociales y los sindicatos. “Mientras que los votantes de Macron pertenecen a un bloque social uniforme —las clases medias y altas—, el electorado de Mélenchon incluye todas las categorías populares: los jóvenes, los obreros y las clases medias que tienen miedo a perder su estatus”, asegura Guénolé.

No obstante, la división de la izquierda francesa supone un obstáculo para la consolidación de la Francia Insumisa. Durante la Fête de l’Humanité —la popular fiesta del Partido Comunista Francés (PCF), que tuvo lugar del 15 al 17 de septiembre—, volvieron a reflejarse las tensas relaciones entre los dirigentes comunistas y los insumisos. “Cambiar el mundo no sólo puede pasar por vincularse a un proyecto, una idea y todavía menos a una persona. Hace falta construir puentes entre todas aquellas y aquellos que quieran actuar a favor del progreso humano y social”, declaró entonces Pierre Laurent, el secretario general del PCF. Unas declaraciones que representaron un dardo en contra de la voluntad de Mélenchon de liderar a través de su movimiento la oposición a Macron.

“La Francia Insumisa no necesita al PCF, debe crecer electoralmente ella sola”, defiende Guénolé. Para consolidar su movimiento, Mélenchon defiende que este se erija en una especie de “contrasociedad”, que construya una alternativa social antes de llegar a las instituciones. Sus tareas consistirán en que los grupos locales impulsen redes de solidaridad y en la creación de un nuevo medio audiovisual de masas en Internet que represente una alternativa al pensamiento único.
La Francia Insumisa debía celebrar su congreso nacional en octubre para asentar las bases del movimiento. Pero este fue aplazado hasta principios de 2018, ya que sus dirigentes querían priorizar la lucha en contra de la reforma laboral. Contra las políticas de austeridad de Macron, la Francia Insumisa se ha erigido en su principal alternativa.

Los manifestantes marchan durante una manifestación del partido 'France Insoumise' contra las reformas laborales del gobierno en París, Francia. REUTERS / Philippe Wojazer
Los manifestantes marchan durante una manifestación del partido "France Insoumise" contra las reformas laborales del gobierno en París, Francia. REUTERS / Philippe Wojazer


 Fuente: http://www.publico.es/internacional/pulso-social-francia-100000-personas-apoyan-marcha-melenchon-reforma-laboral-macron.html

No temas al robot robatrabajos: 3 síntomas de que ya está pasando algo mucho peor

La automatización hará prescindibles muchos empleos, dicen. Pero el problema quizá no se encuentre ahí, sino en qué estamos dispuestos a hacer para conservar nuestro puesto

Foto: Los replicantes duraban cuatro años y no tenían lazos personales: eran el empleado perfecto.
Los replicantes duraban cuatro años y no tenían lazos personales: eran el empleado perfecto.
 Voy a empezar como un viejo columnista. Estaba cortándome el pelo el otro día en mi barbería de confianza cuando comencé a explicarle a la peluquera por qué prefiero ir a un establecimiento de barrio que a una de esas cadenas que cada vez abundan más en las grandes ciudades. Ella había comenzado su carrera, como tantos otros, en una de estas franquicias, y tenía mejores motivos que yo para detestarlas. Yo, como mucho, me había llevado algún trasquilón; ella había tenido que enfrentarse a algunas de las peores dinámicas laborales que uno puede imaginar, pero que son cada vez más comunes.

Eso se traduce en un sueldo base bajísimo y un montón de complementos que dependen del número –sí, del número– de cortes que los peluqueros sean capaces de hacer durante su jornada. En definitiva, da igual que el usuario de estas cadenas de 'fast food' capilar quede más o menos contento, lo importante es la velocidad. Dado que el número de clientes potenciales es limitado y cada uno supone un significativo ingreso adicional, uno puede imaginarse la dinámica de zancadillas al compañero y arribismo que terminan poniéndose en juego en este contexto de inexperiencia, precariedad y jornadas larguísimas. Como explicaba la peluquera, es difícil decir que no a dicha dinámica cuando estás dentro; tan solo cuando consigues salir de ello te das cuenta de hasta qué punto has renunciado a tus principios por un puñado de euros.

 Ante escenas como esta, es difícil no compartir el sentimiento de Rick Deckard al final de 'Blade Runner' al sospechar que era un replicante: ¿y, si en realidad, los robots que nos van a robar los trabajos somos nosotros? Los sistemas de automatización tan solo resultan rentables si son más baratos y eficaces que la mano de obra humana que sustituyen. Por lo tanto, si devaluamos la calidad del empleo hasta el punto de que la robotización sea la más barata de las posibilidades, no deberemos temer por perder nuestro puesto. El truco para no ser sustituidos es ser más baratos, obedientes y cansarnos o averiarnos menos que un androide.

Ya lo explicó Norbert Weiner, el padre de la cibernética, en 'El uso humano de los seres humanos': “Recordemos que la máquina automática es justo el equivalente económico del trabajo con esclavos. Cualquier forma de trabajo que compita con él deberá aceptar las consecuencias económicas del trabajo de esclavos”. La lógica es palmaria y terrible, pero real. Tan solo convirtiéndose en un robot (o algo aún menos humano), el hombre puede competir con ellos. Lo sabía bien el sociólogo Sidney Willhelm cuando retrató en 'Who Needs the Negro?' cómo la revolución tecnológica en las industrias manufactureras de ciudades como Chicago o Detroit provocó que “el negro haya pasado de un estado histórico de opresión a uno de inutilidad”. Rendirse a condiciones cada vez peores es la manera de evitar quedar obsoleto, aun a riesgo de ser víctima de esa opresión.

La jornada laboral de 90 horas
Localizo en Twitter una sorprendente oferta de trabajo retuiteada por un amigo que vive en Londres. Se trata de Deep Learning, una de esas empresas punteras de inteligencia artificial que prometen cambiarlo todo “igual que la electricidad lo hizo hace 100 años”. Lo llamativo, no obstante, no es su carácter disruptivo, sino el mensaje que aparece bajo la etiqueta de “una fuerte ética de trabajo”: “No es raro ver a los miembros del equipo en la oficina tarde por la noche; muchos de nosotros trabajan habitualmente entre 70 y 90 horas a la semana”. Una ética muy decimonónica, teniendo en cuenta que la reivindicación de una jornada de ocho horas diarias de Robert Owen tiene ya más de dos siglos.

Más llamativo resulta que sea uno de esos sectores de alta cualificación y, en concreto, una labor que supuestamente ofrece un gran futuro profesional. Mi colega me recuerda que estos horarios no son aún normales en España, pero sí en empresas de Silicon Valley; también, que es imposible escribir código de calidad con un horario semejante. Son cada vez más los que señalan que programar es uno de los empleos esclavos por excelencia del sector tecnológico. En un texto que se viralizó hace un par de años, Kenneth Parker recordaba la experiencia de un compañero que era “uno de los mejores trabajadores” que había visto en su vida, siempre dispuesto a trabajar más, incluso en fines de semana. “Su productividad no fue tan buena cuando lo internaron en una institución mental”.

Después de publicar la oferta de trabajo, y probablemente a causa de la caña que la empresa recibió en Twitter, el texto cambió ligeramente. Como suele ocurrir en estos casos, el remedio fue peor que la enfermedad: el “muchos de nosotros trabajamos habitualmente entre 70 y 90 horas a la semana” ha sido sustituido por “muchos de nosotros trabajamos y estudiamos habitualmente más de 70 horas a la semana”. Es otra de las trampas de los discursos laborales: al considerar que la formación beneficia al individuo y no la empresa, las horas extras destinadas a ella no se consideran parte de la jornada laboral, sino una ventaja para el empleado que, como un programa de 'software', ha de actualizarse continuamente para no quedar obsoleto.

@DannyNemer If you do not work 70-90 hours a week, I do not even want to know you.
via: https://www.deeplearning.ai/fullstacksoftwareengineerjobdescrip 
 ¿Es una excepción? Hace apenas un mes, una distópica columna de opinión en 'The New York Times' recordaba que el gurú de Silicon Valley Gary Vee animaba a sus seguidores a trabajar 18 horas al día como fórmula del éxito.

La obsolescencia programada de tu curro
Mientras barrunto esto, descubro una de esas audaces 'start ups' que prometen revolucionar el mercado laboral. Se trata de Jolt, que como explica 'Business Insider', ofrece a las compañías un particular servicio. Se trata de un programa por el cual los empleados de la empresa cliente obtienen un sueldo menor a la media en el sector, pero a cambio reciben algo –según ellos– mejor: su trabajo soñado. Su programa de 'chaptership', ideado por su fundador Roei Deutsch, consiste en que tu puesto (su “misión”, según su terminología) desaparece después de dos años y tienes que buscarte o inventarte algo nuevo.

La compañía, no obstante, se ha encontrado con un problema a la hora de implantar esta metodología. Que, mira tú por donde, después de los dos años, los empleados ('millenials', matiza el artículo) no saben qué hacer con sus vidas, a pesar del asesoramiento de los 'coach' de Jolt. En realidad, a la mayor parte de los empleados las tutorías ofrecidas por la empresa les daban bastante igual, por lo que, ¡sorpresa!, cuando tenían que inventarse un nuevo puesto de trabajo no sabían muy bien qué responder. Quizá porque, al fin y al cabo, reinventarte cada 24 meses, después de haber aprendido un oficio puede ser un poco cansado.

No sé a ustedes, pero a mí lo de los dos años me hace gracia. Por una parte, porque dos años es precisamente la garantía típica de cualquier electrodoméstico, y es significativo que tu puesto de trabajo dure lo mismo que el período en el que puedes reparar gratuitamente tu lavadora. Por otra, porque dos años es también precisamente el tiempo máximo que un trabajador en España puede encadenar contratos temporales antes de que la empresa se vea obligada a hacerle indefinido.

Si te rompes, compramos otro
Se ha escrito mucho acerca de la obsolescencia programada de esos productos cuya vida útil está planificada deliberadamente de antemano (y que, casualidades de la vida, suele rondar los 24 meses). Es una ilícita estrategia para fomentar el consumo, y que provoca que sea preferible –porque resulta más barato– adquirir un nuevo electrodoméstico que reparar el antiguo, que además, ya habrá quedado desfasado.
El sector de la construcción es uno en los que más accidentes se producen. (iStock)
El sector de la construcción es uno en los que más accidentes se producen. (iStock)

Esta misma semana, Comisiones Obreras recordaba que el número de accidentes laborales se ha disparado durante el último año, una tendencia al alza desde 2013. Hasta julio habían muerto 358 trabajadores, una cifra que si bien es ligeramente inferior a la del pasado año (366 en el mismo período), sigue siendo muy alta. ¿Un caso particular más allá de las cifras? El del obrero marroquí que falleció este lunes tras caer del séptimo piso de un bloque de L'Hospitalet de Llobregat. Para Pedro Linares, secretario de salud laboral de CCOO, se debe a la reforma laboral y a “un modelo de relaciones laborales basado en la precariedad”.

Pero este progresivo aumento de los accidentes es un síntoma más de que, en realidad, los robots somos nosotros. Si los protocolos están fallando y las muertes aumentan, quizá es que a las empresas les resulte más rentable enfrentarse a la posibilidad de que algo salga mal que invertir dinero en garantizar la seguridad de sus trabajadores. Como cuando aprovechamos que el móvil empieza a hacer cosas raras para cambiarlo por un modelo mejor, más rápido, con mejor cámara y con las últimas actualizaciones disponibles. Poco a poco, la línea que separa lo humano de lo robótico es cada vez menor; pero no por sus capacidades, sino por su intercambiable rol en la economía de empresa.


Fuente: https://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2017-09-24/robot-robar-trabajo-sintomas-algo-peor_1447524/

Who Can It Be Now?


La basura tecnológica del primer mundo contamina la sangre de los africanos

Acumulación de basura tecnológica E.M
  La sangre de los inmigrantes africanos que llegan a Canarias, con independencia de su país de origen, está contaminada por vanadio a niveles desconocidos en occidente y también por trazas de cobalto, arsénico, níquel... Es rastro de la basura tecnológica que el primer mundo envía a África.

Un reciente informe del Banco Mundial pone de relieve que cualquier instituto de Secundaria del primer mundo tiene más ordenadores de los que pueden reunir todos los hogares juntos de una sola ciudad importante de Sierra Leona o Guinea Bissau.

¿Cómo es posible entonces que las concentraciones en sangre de metales tóxicos presentes en la alta tecnología estén al nivel del mundo rico o, incluso, como ocurre con el vanadio, en cotas sólo observadas entre los obreros de una factoría austríaca de ese metal?

Esta es una de las paradojas que 10 investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Hospital Insular se propusieron abordar en el estudio que acaban de publicar en la revista Environmental Pollition sobre los metales tóxicos que se encuentran en la sangre de los inmigrantes africanos que han llegado en los últimos años en patera al archipiélago.

A falta de estudios realizados en los propios países de origen, los científicos de estas dos instituciones analizaron para ello la sangre de 245 inmigrantes de 16 países del continente que se prestaron voluntarios a colaborar con esta investigación en los dos meses siguientes a su llegada a las islas, en su mayoría hombres (203 frente a 42 mujeres), de entre 15 y 45 años y con aparente buena salud.

Vengan del país que vengan
Los análisis de laboratorio detectaron que tres elementos concretos (aluminio, arsénico y vanadio) estaban en la sangre del 100% de los sujetos del estudio, procedieran del país que procedieran. Otros metales, como el cromo, el mercurio y el plomo, podían encontrarse en más del 90% de los casos.

Los autores del trabajo, cuyo primer firmante es Luis Alberto Henríquez-Hernández, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la ULPGC, remarcan que el elemento con concentraciones más elevadas en la sangre de estos jóvenes africanos es el aluminio, presente en sus cuerpos a niveles 10 o 15 veces superiores a los de los países desarrollados, lo que atribuyen a la gran cantidad de cacharros de ese metal que se utiliza en África para cocinar.

El siguiente es el plomo, encontrado en la mitad de los candidatos a niveles muy superiores a los que puede presentar un estadounidense, un japonés o un europeo, algo que relacionan con la falta control de la cañerías de plomo y de las pinturas obsoletas.

El resto de los 12 metales examinados en este estudio guardan relación de un modo u otro con componentes de móviles, ordenadores, tabletas, circuitos de electrodomésticos... y están en la sangre de los africanos a niveles comparables a los de cualquier país del primer mundo (con la salvedad del vanadio, hallado en dosis muy superiores), cuando la penetración de esas tecnologías en el continente es muy inferior a la de Norteamérica, la UE o Japón.

Los firmantes del artículo no tienen dudas respecto a qué se debe todo ello: se calcula, dicen, que el 80% de la "basura tecnológica" que genera el primer mundo se envía a África, tanto para abastecer el comercio de estos productos con modelos de segunda mano, muchas veces obsoletos y de vida muy corta, como para nutrir cadenas de reciclaje "informales" (eufemismo de insalubres o ilegales).

El trabajo apoya esa afirmación con varios datos estadísticos: los 16 países examinados están entre los más pobres del mundo, pero las concentraciones de esos metales son más altas entre los inmigrantes procedentes de naciones con más PIB, con más teléfonos por 100 habitantes, con más usuarios de internet y, sobre todo, con mayor volumen de importación de dispositivos electrónicos de segunda mano.

Los autores remarcan otro hecho: África puede estar atrasada respecto al resto del mundo en líneas telefónicas fijas, pero el uso del móvil se ha disparado en sus países en los últimos años, tanto las ciudades como las zonas rurales, hasta el punto de que muchos estados han alcanzado el paradigma de "un ciudadano, un móvil". Eso sí, el 97% de los móviles del continente son de segunda mano.
Por todo ello recomiendan hacer un mayor seguimiento de este tipo de contaminantes, porque "algunos de esos elementos comportan un enorme riesgo, sobre todo para los niños", y porque "es bien sabido que la polución no respeta fronteras, así que el manejo inadecuado de los residuos tecnológicos en esos países puede producir un aumento generalizado de la presencia mundial de estos contaminantes".

Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/2017/09/22/59bfd05046163f34198b45a6.html

sábado, 23 de septiembre de 2017

“Una falla del pensamiento feminista es creer que la violencia de género es un problema de hombres y mujeres”

Rita Segato es doctora en Antropología e investigadora. Es, probablemente, una de las pensadoras feministas más lúcidas de esta época. Y tal vez de todas las épocas. 

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 Ha escrito innumerables trabajos a partir de su investigación con violadores en la penitenciaría de Brasilia, como perito antropológico y de género en el histórico juicio de Guatemala en el que se juzgó y condenó por primera vez a miembros del Ejército por los delitos de esclavitud sexual y doméstica contra mujeres mayas de la etnia q’eqchi, y fue convocada a Ciudad Juárez a exponer su interpretación en torno a los cientos de femicidios perpetrados en esa ciudad. Su currículum es largo e impresionante.

Más allá de todo prejuicio escandalizador, Segato ha propuesto una mirada profunda sobre la violencia letal sobre las mujeres, entendiendo a los femicidios como una problemática que trasciende a  los géneros para convertirse en un síntoma, o mejor dicho, en una expresión de una sociedad que necesita de una “pedagogía de la crueldad” para destruir y anular la compasión, la empatía, los vínculos y el arraigo local y comunitario. Es decir todos esos elementos que se convierten en obstáculo en un capitalismo “de rapiña”, que depende de esa pedagogía de la crueldad para aleccionar. Es, en ese sentido, que el ejercicio de la crueldad sobre el cuerpo de las mujeres, pero que también se extiende a crímenes homofóbicos o trans, todas esas violencias “no son otra cosa que el disciplinamiento que las fuerzas patriarcales imponen a todos los que habitamos ese margen de la política, de crímenes del patriarcado colonial moderno de alta intensidad, contra todo lo que lo desestabiliza” (*). En esos cuerpos se escribe el mensaje aleccionador que ese capitalismo patriarcal de alta intensidad necesita imponer a toda la sociedad.

No es tarea sencilla entrevistar a Rita, que es una especie de torbellino, capaz de enlazar con extrema claridad y sutileza los argumentos más complejos. Se toma su tiempo para responder, analiza cada pregunta, la desgrana, profundiza y vuelve a empezar con una vuelta de tuerca sobre cada concepto. Tiene su propio ritmo y seguirlo puede ser un desafío.

- En el marco del alarmante crecimiento de los casos de violencia de género, ¿podría profundizar en el concepto que desarrolló de que la violencia letal sobre la mujer es un síntoma de la sociedad?
 - Desigualdad de género, control sobre el cuerpo de la mujer, desde mi perspectiva, hay otras feministas que no coinciden, acompañan la historia de la humanidad. Sólo que, contrariamente a lo que pensamos y a eso que yo llamo prejuicio positivo con relación a la modernidad, imaginamos que la humanidad camina en la dirección contraria. Pero los datos no confirman eso, al contrario, van en aumento. Entonces tenemos que entender cuáles son las circunstancias contextuales e históricas. Una de las dificultades, de las fallas del pensamiento feminista es creer que el problema de la violencia de género es un problema de los hombres y las mujeres. Y en algunos casos, hasta de un hombre y una mujer. Y yo creo que es un síntoma de la historia, de las vicisitudes por la que pasa la sociedad. Y ahí pongo el tema de la precariedad de la vida. La vida se ha vuelto inmensamente precaria, y el hombre, que por su mandato de masculinidad, tiene la obligación de ser fuerte, de ser el potente, no puede más y tiene muchas dificultades para poder serlo. Y esas dificultades no tienen que ver como dicen por ahí, porque está afectado por el empoderamiento de las mujeres, que es un argumento que se viene utilizando mucho, que las mujeres se han empoderado y que los hombres se han debilitado por ello y por lo tanto reaccionan así… No. Lo que debilita a los hombres, lo que los precariza y los transforma en sujetos impotentes es la falta de empleo, la inseguridad en el empleo cuando lo tienen, la precariedad de todos los vínculos, el desarraigo de varias formas, el desarraigo de un medio comunitario, familiar, local… en fin, el mundo se mueve de una manera que no pueden controlar y los deja en una situación de precariedad, pero no como consecuencia del empoderamiento de las mujeres, sino como una consecuencia de la precarización de la vida, de la economía, de no poder educarse más, leer más, tener acceso a diversas formas de bienestar. Y eso también va en dirección de otra cosa que vengo afirmando: que hay formas de agresión entre varones que son también violencia de género. Yo afirmo que los varones son las primeras víctimas del mandato de masculinidad. Con esto no estoy queriendo decir que son víctimas de las mujeres, y quiero dejarlo bien en claro porque se me ha entendido de una manera equivocada muchas veces. Estoy diciendo que son víctimas de un mandato de masculinidad y una estructura jerárquica como es la estructura de la masculinidad. Son víctimas de otros hombres, no de las mujeres. Y esto también quiero dejarlo en claro, no es que el hombre se volvió impotente porque las mujeres se potencian, sino que se volvió impotente porque la vida se volvió precaria y los deja impotentes.

- Muchas mujeres reciben esta violencia como algo normal. ¿Por qué?
- Por eso, sobre todo en España, al principio, cuando en las primeras campañas por los derechos de la mujer empezaron a aparecer estas mujeres golpeadas en la televisión, fue muy fuerte y causó mucho impacto. Plantear que la violencia doméstica es un crimen creo que fue el mayor avance de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), es decir, que algo que es una costumbre puede ser un crimen. Es dificilísimo sobre todo en el campo del derecho dar ese paso, porque el derecho es como la santificación de todo lo que es la costumbre como ley. Pero la Cedaw dice: esta costumbre es un crimen, no puede ser transformada en ley. En ese caso de la violencia doméstica, de las violaciones domésticas se ha marchado en el camino de comprender que es un crimen. Ahora, lo que nos da a nosotros una pauta, una luz para entender mejor todo ese tema, es que cuando hay un óbito, cuando aparece un cuerpo, un asesinato de mujer nunca fue natural, ni antes ni ahora ni nunca. Y ahí vemos que hay una dificultad del derecho y del Estado en ganar terreno en este campo. Porque, sin ninguna duda, están en aumentando cada vez los feminicidios, ese verdadero genocidio de mujeres que estamos viviendo, de varias formas. Y eso lo sabemos porque ya hay más de 10 años de estadísticas en la mayor parte de los países.  Y además el avance en lo legal y lo forense respalda esta afirmación.

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- Usted plantea que la violación es un acto disciplinador, un crimen de poder. ¿Qué se juega el agresor sexual en esos casos?
 - Bueno, ese concepto es de altísima complejidad. Le cuesta mucho a la sociedad comprender a qué apunto. Mucha gente de bien, muy moral, saltó contra esto e intenta rápidamente diferenciarse de ese sujeto que considera anómalo, criminal, inmoral, en fin todo lo malo que se deposita en ese sujeto, en ese chivo expiatorio que es el agresor… y los otros hombres se salvan y dicen yo no soy eso. Yo eso lo pongo bajo un signo de interrogación. Yo creo que aquel último gesto que es un crimen, es producto de una cantidad de gestos menores que están en la vida cotidiana y que no son crímenes, pero son agresiones también. Y que hacen un caldo de cultivo para causar este último grado de agresión que sí está tipificado como crimen… pero que jamás se sucedería si la sociedad no fuera como es. Se sucedería en un psicópata, pero la mayor cantidad de violaciones y de agresiones sexuales a mujeres no son hechas por psicópatas, sino por personas que están en una sociedad que practica la agresión de género de mil formas pero que no podrán nunca ser tipificadas como crímenes. Por eso mi argumento no es un argumento antipunitivista de la forma clásica, en el sentido de que no se debe punir o sentenciar. Sí tiene que haber leyes y sentencias que sólo algunas veces llegan a materializarse. Pero en nuestros países sobre todo, en el mundo entero, pero especialmente en América Latina, de todos los ataques contra la vida, no solamente los de género sino de todos en general, los que llegan a una sentencia son una proporción mínima.  La eficacia material del derecho es ficcional, es un sistema de creencias, creemos que el derecho lleva a una condena. Pero claro que tiene que existir, el derecho, todo el sistema legal, el justo proceso y la punición. Lo que yo digo es que la punición, la sentencia no va a resolver el problema, porque el problema se resuelve allá abajo, donde está la gran cantidad de agresiones que no son crímenes, pero que van formando la normalidad de la agresión. Ninguno tomaría ese camino si no existiera ese caldo de cultivo.

- ¿Y por qué algunos hombres toman ese camino y otros no? Porque si es un problema social ¿no afectaría a todos por igual?
- Y bueno, porque somos todos diferentes… yo no te puedo responder eso. Lo que sí te puedo asegurar es que los índices serían muchos menores si atacáramos la base, o sea, el hábito, las prácticas habituales. Tampoco hablo de una cultura de la violación, porque se habla mucho de eso, sobre todo en Brasil. Se habla mucho de una cultura violadora. Está bien, pero cuidado con la culturalización, porque el culturalismo, en el abordaje de estos temas, le da un marco de “normalidad”, de costumbre. Como se hace con el racismo por ejemplo… es una costumbre. Yo tengo mucho miedo a esas palabras que terminan normalizando estas cuestiones.

- En relación a este tema, sobre que la violación es un crimen de poder, disciplinador, eso ¿se juega de la misma manera en el caso de los abusos de menores? Ya que generalmente los niños son abusados en su mayoría en las relaciones intrafamiliares o por integrantes de sus círculos cercanos, ¿se puede hacer una misma lectura o es distinto el análisis?
 - Yo creo que es un análisis distinto, porque ahí si entra la libido de una forma en que yo no creo que entra en las violaciones de mujeres. Yo no he investigado mucho ese tema, lo que sí puedo decir al respecto es que el agresor, el violador, el asediador en la casa lo hace porque puede. Porque también existe una idea de la paternidad que proviene de una genealogía muy antigua, que es el pater familias, como es en el Derecho Romano, que no era como lo concebimos hoy, como un padre, una relación parental. Sino que el padre era el propietario de la mujer, de los hijos y de los esclavos, todos en el mismo nivel. Entonces eso que ya no es más así, pero que en la genealogía de la familia, como la entendemos, persiste… la familia occidental, no la familia indígena. Pero sí la familia occidental, que tiene por debajo en sus orígenes la idea de la dueñidad del padre. Entonces, eso aun está muy patente. Tengo estudiantes que han trabajado este tema. Por ejemplo, el caso de un pastor evangélico que violaba a todas sus hijas, y lo que sale de ese estudio es que el hombre, en su interpretación, era dueño de esos cuerpos. Eso es algo que no está más en la ley, pero sí en la costumbre. Y el violador también es alguien que tiene que mostrarse dueño, en control de los cuerpos. Entonces el violador doméstico es alguien que accede a esos cuerpos porque considera que le pertenecen. Y el violador de calle es alguien que tiene que demostrar a sus pares, a los otros, a sus compinches, que es capaz. Son variantes de lo mismo, que es la posesión masculina como dueña, como necesariamente potente, como dueño de la vida.

- En su experiencia, ¿el violador se puede recuperar de alguna forma, con la cárcel o con algún tratamiento?
- Nunca vi un trabajo de reflexión, no lo podemos saber porque el trabajo que debemos hacer en la sociedad que es primero entender y luego reflexionar nunca fue hecho. Sólo después de hacer el trabajo que está pendiente todavía de hacer en el sistema penitenciario, podemos llegar a ese punto. No hay elementos suficientes. No estoy hablando de psicópatas. Porque, a diferencia de lo que dicen los diarios, la mayor parte de las agresiones sexuales no son perpetradas por psicópatas. Los mayores perpetradores son sujetos ansiosos por demostrar que son hombres. Si no se comprende qué papel tiene la violación y la masacre de mujeres en el mundo actual, no vamos a encontrar soluciones.
Quedan pendientes tantos temas… hablar, por ejemplo, sobre el papel de los medios que, según sus propias palabras, colaboran con exhibir públicamente la agresión a las mujeres hasta el hartazgo, haciendo de la victimización de las mujeres un espectáculo de fin de tarde o después de misa, reproduciendo hasta el hartazgo los detalles más morbosos y funcionando así como el “brazo ideológico de la estrategia de la crueldad”….  Esos y tantos otros. Será en otra oportunidad. La estaremos esperando.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/falla-pensamiento-feminista-creer-violencia-genero-problema-hombres-mujeres/20170921093249143554.html

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